Aprende qué es la miocardiopatía dilatada en perros.
30/04/2024
La miocardiopatía dilatada (MCD) es una enfermedad influenciada por diferentes variantes genéticas según la raza. Es recesiva en los Schnauzer y dominante en los Doberman, por lo que la correcta interpretación del ADN para la raza en cuestión es fundamental. La MCD es una afección cardíaca crónica que provoca la dilatación de las cavidades cardíacas, las aurículas y los ventrículos, lo que resulta en un músculo cardíaco más delgado y débil.
Con el debilitamiento del músculo cardíaco, el órgano pierde su capacidad de contraerse y bombear sangre correctamente, lo que provoca cambios sistémicos en los animales afectados. Generalmente, los perros con esta patología comienzan a mostrar signos clínicos alrededor del año y medio de edad y pueden presentar intolerancia al ejercicio, tos, debilidad, apatía, fatiga fácil, arritmias e incluso desmayos.
La cardiomiopatía dilatada (CMD) se puede diagnosticar mediante la evaluación de un cardiólogo veterinario y pruebas específicas como ecocardiografía, electrocardiografía, radiografía de tórax, hemograma y pruebas bioquímicas. En muchos casos, el diagnóstico puede ser difícil, especialmente cuando no lo realiza un cardiólogo, y en este sentido, las pruebas genéticas son de gran importancia. Además, detectar el riesgo en un cachorro sin signos clínicos es crucial para que el perro pueda ser monitorizado y el tratamiento pueda comenzar lo antes posible, mejorando su calidad de vida. La única forma de prevenirla es mediante la correcta formación de parejas reproductoras, basadas en los resultados de las pruebas genéticas, que evitarán el nacimiento de perros que desarrollen la enfermedad. Las variantes más comunes de CMD se analizan en petgenoma y forman parte del producto PREMIUM , que puede encontrar aquí .
Actualmente, no existe cura para la miocardiopatía dilatada (MCD). Sin embargo, tras un diagnóstico preciso, es posible un tratamiento que consiste en medicamentos que aumentan la fuerza de contracción cardíaca, reducen la sobrecarga y controlan las arritmias, así como diuréticos y reguladores de la presión arterial, los cuales deben ser prescritos y supervisados por un cardiólogo veterinario.
Roberta Costa
Médico veterinario
Consultor en Petgenoma