Comprenda cómo las hernias discales en los perros influyen en la genética.
06/01/2025
La enfermedad del disco intervertebral (EDIV) es la causa más común de dolor de columna en perros, especialmente en ciertas razas. Los perros con este problema tienen uno o más discos intervertebrales calcificados, lo que aumenta la probabilidad de que se rompan y compriman la médula espinal; por esta razón, esta afección se conoce popularmente como hernia discal. Cuando se produce esta compresión, el perro puede presentar varios signos clínicos diferentes, que variarán según la intensidad de la compresión y su ubicación en la columna, desde un dolor moderado hasta la pérdida de movimiento en las patas. Los signos clínicos más comunes son dolor a la palpación de la columna, desequilibrio, incapacidad para caminar o dificultad para caminar, debilidad en las patas, alteración de la respuesta refleja espinal, disfunción urinaria y/o disfunción fecal. A lo largo de la columna, las regiones torácica y lumbar son las más afectadas por el problema.
Se trata de una enfermedad multifactorial, lo que significa que, además de la predisposición genética, influyen factores ambientales. Entre estos factores se encuentran subir y bajar escaleras, saltar desde lugares altos (como sofás y camas), vivir en lugares con suelos resbaladizos, el uso de collares inadecuados o de estrangulamiento, etc. Sin embargo, estos problemas no afectarán por igual a todos los perros, sino que serán más importantes en aquellos con predisposición genética. Por ello, es fundamental conocer la genética del perro para evaluar la importancia y la necesidad de cuidados ambientales.
Los Dachshunds (también conocidos como Teckels, Perros Salchicha, etc.) tienen un riesgo de desarrollar la enfermedad de 10 a 12 veces mayor que otras razas, y aproximadamente entre el 19 y el 24 % de ellos muestran signos de la patología a lo largo de su vida. Los estudios genéticos de esta raza han revelado algunas de las variaciones responsables de la predisposición a la enfermedad, siendo la principal la presente en el gen FGF4. Tras su descubrimiento, se detectó que esta variación se presenta en varias otras razas que también tienen predisposición a la enfermedad, por lo que la presencia de variantes en el gen es indicativa de un riesgo de hernias discales en razas como Beagles, Cavalier King Charles Spaniels, Chihuahuas, Bulldogs Ingleses, Bulldogs Franceses, Pequineses, Caniches, Shih Tzus, Corgis, Lhasa Apsos, Pinschers Miniatura, entre otras.
petgenoma realiza la prueba del gen FGF4, que detecta si el perro tiene una o dos copias de la variante genética. Si tiene dos copias, el riesgo es aún mayor, lo que indica que se necesita un cuidado especial para el perro, lo que puede prevenir que desarrolle la enfermedad. Obtenga más información sobre esta prueba aquí.
Camila França
Médico veterinario
Médico especialista en neurología.
Profesor en PUC/GO